Labor evangelizadora
Servidores orantes
En el nombre de Jesús pedimos al Padre Dios unos por otros y por todos los hombres, acompañados por la maternal intercesión de la Virgen de la Ternura.
Esta misión descubre la necesidad de encontrarse con el hermano, para compartir la oración (Santo Rosario, la Palabra, la Adoración Eucarística o la Contemplación de los Iconos), y luego ser Respuesta Contemplativa, Comprometida y Solidaria, allí donde precisen nuestros hermanos.
Estos encuentros fraternos se desarrollan en forma diaria, semanal o mensualmente, según lo disponga la comunidad orante, en parroquias, capillas, hospitales o casas particulares, según lo requieran las necesidades del lugar. Se hallan abiertos a los miembros de otras Instituciones que deseen ser partícipes y sientan el anhelo de servir con su oración.
Para ello es necesario:
- Tener el deseo de pertenecer
- Ponerse en contacto con el referente de cada lugar de encuentro
- Hacer el compromiso de orar diariamente por las intenciones que se presenten
Casa de oración
A imitación de los discípulos que se reunieron con María en el Cenáculo de Jerusalén, semanalmente nos reunimos en familia en nuestras casas, para rezar unidos con nuestros hijos, nuestros vecinos y amigos, y así construir desde nuestro hogar, la civilización del amor, vivir conforme al Evangelio, para irradiarlo a los demás y practicar la caridad, amando a los más pobres. Disponemos un lugar sencillo, el icono de la Virgen de la Ternura y la Biblia, y comenzamos preparando nuestros corazones cantando.
Antes de integrar una Casa de Oración, hacemos la “Consagración a Jesús, por María”, según San Luis María Grignión de Montfort.
Oración al Espíritu Santo: Rezamos o cantamos el “Ven Creador Espíritu” para invocar la presencia del Espíritu de Dios, pues sólo Él puede revelarnos quien es Jesús, enseñarnos a orar y a tener relaciones humanas profundas que nos lleven a vivir la verdadera fraternidad.
Rezo del Santo Rosario: María nos encuentra con Dios. En el centro del Santo Rosario está siempre Jesús y la presencia del Espíritu Santo, que obra en nosotros formando a Cristo en nuestro corazón.
Lectio Divina: Hacemos en estos encuentros la “Lectio Divina”, que consiste en la lectura orante de la Palabra de Dios. Significa una lectura de la “escucha” de la Palabra, que nos pone frente al Plan Divino de Salvación.
“Para que, en verdad, el Pueblo conozca a Cristo y lo siga fielmente, debe ser conducido especialmente en la lectura y meditación de la Palabra de Dios, que es el primer fundamento de una catequesis permanente” (Doc. Aparecida 298)
Oración Final: Oración de silencio, comunitaria, espontánea, contemplativa, según la forma en que se ha desarrollado el tema propuesto.
Tiempo para Compartir: Celebramos desde la fe la vida, esto significa que recreamos un espacio donde compartimos nuestras realidades cotidianas, alegrías y tristezas, descubriendo que la comunión y la misión están profundamente unidas entre sí. “La comunión es misionera y la misión es para la comunión” (Doc. Aparecida 163). Esto debe llevarnos a participar de un proyecto de vida y acción solidaria, que haga realidad el Reino de Dios en nuestros corazones y en la humanidad, siendo respuesta al hombre que clama por alguien que lo ame.
La Casa de Oración debe ser un lugar donde se alaba a Dios, donde se aprende a orar, a darle continuidad a la oración, a perseverar en ella, desarrollando “las virtudes evangélicas, que las consoliden cada vez más como iglesias domésticas” (Doc. Aparecida 300).
Nos unimos al Espíritu Santo y a la Iglesia para decir
¡Marana-Tha!, ¡Ven, Señor Jesús!
Invitamos a cada uno que lo diga y
a reproducir las actitudes de Jesús ayer, hoy y siempre;
en el gozo, en el dolor y en la vida
Retiros y jornadas
En construcción
Misiones
En construcción
Obras de misericordia
En construcción